Último día, y no iba a faltar la lluvia que nos ha acompañado todo el viaje (menos justamente en Bergen, la localidad con mayor tasa de lluvia anual en Noruega...). Bueno, a lo que íbamos, después de desayunar Maritere y Mikel se fueron de excursión, y Javier, Inma, AJ y yo cogimos un cercanías desde el puerto al centro de la ciudad. Con nosotros iban otros españoles, que como tienen esa tendencia natural de villa-cazurritos, se colaron en masa en el tren, porque no eran capaces de comprar el ticket en la máquina (Lógico, teniendo en cuenta que no llevaban coronas. Vamos, es que ni sabían que existían) y no se les ocurrió bajar a la tienda.
Los que ibamos de legales compramos un bonotren y llegamos al centro en un momento. Dimos una vuelta por el centro pasando por la zona comercial, el Parlamento, el Palacio Amelienborg (residencia real), el Museo Nacional, la Iglesia de nuestro salvador, Vor Frelsers Kirke, desde cuya torre en espiral se puede admirar la ciudad, Det Kongelige Teater, el teatro Real, Frederiks Kirke, la Iglesia de Federico, llamada Iglesia de Mármol, la Kongens Nytorv, la nueva plaza del Rey y la ciudad libre de Christiania, un barrio hippie (que tiene sus propias leyes).
no fuimos a ver la famosa Sirenita, porque se encuentra en las afueras, en una zona industrial, y nos comentaron que no merecía la pena, dado que teníamos poco tiempo. Volvimos al barco y comimos rápido, porque teníamos que coger el autobús que nos llevaba al aeropuerto. Maritere y Mikel se fueron los primeros así que no les pillo el diluvio que cayó cuando bajamos nosotros a por las maletas. Afortunadamente, las nuestras no estaban en los laterales de la carpa que habían instalado, porque se hubiesen calado.
En el aeropuerto nos encontramos con Javier e Inma, cuyo vuelo iba a salir con retraso. El nuestro salió a la hora y llegamos a Madrid como estaba previsto.
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